SANDALIAS PISADAS

Te he visto tumbado sin movimiento aparente
en cenizas destrozadas carcomidas por el tiempo
ladrillos en ruinas sin precio fijo colgado.

Qué dolor miserable siento por tí
quisiera conocerte en el pasado y verte aquí
descubrir tus amores sin compañía al lado
secretos escondidos detrás de la madera.

No puedo hacer nada
taparte, levantarte, esconderte…
No me digas nada
sé todo lo que no me cuentas
desconozco lo contado en el hueco
y sandalias pisadas en cabeza.


Dejaré una lágrima seca en tu hueco
un beso sin aire en la madera
esponja de trapos viejos sin agua.

Mírame como ser humano a la espera
como esperaste a la muerte salada

No pasa el tiempo para tí
demasiado deprisa para los vivos
es tu suspiro lejano y leve que oigo
llamando a las puertas cerradas.

Aquí me callo
junto a tu lecho
sin cierres ni aperturas abiertas.

Me iré, o volveré, o quizás me traigan
pero volveré a tu concavidad callada
y contemplaremos al próximo ser
los dos juntos al lado de la sepultura.


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OPA

Amanece en el patio de lágrimas
puñetazos en cristales sin ropa
llamadas desesperadas sin retorno
llantos, gritos, agua derramada.

Por aquí, por allá, sin salida
siempre en el mismo lugar
médicos lejanos olvidados.

No pasa nada, todo es volver
llama a la puerta la muerte.
No, no pases, cierra, apaga la luz.

Que no entre, gritan ellas
luchan en el hierro forjado sin llaves
es inútil, está dentro de él, sin él.

Gritos en las escaleras, llantos huecos
tumbado en plantas húmedas yace
se confunde sus lágrimas con la savia.

Sus ojos cerrados como sus puños ensangrentados
en combate por la vida.

Paseos de casa en casa gritando su nombre
¡No!, no se ha ido,
Salen almas de entre las sombras
corren en su desesperación .
Calla, calla mujer, ya pasó todo
se ha ido, nos ha dejado,.

Llamadas a las tres de la madrugada
tres lunas calladas, una estrella dormida.

Otro golpe en mesa, despiertan dos soles
paso los ríos de los pasillos quietos en humos.

Vamos camino del silencio en carreteras sin luces
una tostada sin ganas, tres cafés fríos.
unos cigarros sin fuego, calientes las manos.

Llegamos al destino, de carnes picadas
sin fuego, sin rallados ojos en neveras .

Besos aquí, abrazos sin manos
pasamos, ¡no!, no, es verdad.


Miradas en cristal húmedo
sólo tu vientre es el único movimiento.
solo y la soledad en corriente.



PASA EL TIEMPO

Rayo de luz en paredes blancas
olores de plantas bajas rosas blancas.

Hay un silencio de muerte
de cantos volando en alas quietas.

Me acerco al héroe guerrero en lucha
aún aquí se comenta entre ellos
caballos, bueyes empujan dentro.

Entro, me quedo, miro
pienso, me siento, despierto.

Quisiera sentir lo que no siento
amar lo amado,
sufrir lo presente aquí al lado.

Pasa el tiempo, aún no he vivido
quedan horas presentes,
minutos ausentes
amanecen oscuros paisajes
en mis manos fatigadas.


NOCHES ESCONDIDAS

Mis manos reflejan el tiempo
uñas largas recién cortadas
venas gruesas atascadas.

Silencio en la noche triste
ojos abiertos en la oscuridad
historias en mente que no paran.

Qué largos son los ronquidos secos
qué frío hay en las sábanas secas
miedos debajo de mí, en mí.

Quisiera volver atrás en el tiempo
no volver aquí nunca más
morir escondido debajo de la cama.

Siento penas lejanas en el aire
dolor de hombre sin ganas
hambre de ser nada, saciado de todo.

Mientras ellos, en silencio callan
por no decir vasta, dejan de llorar
los malos recuerdos presentes vividos
pasados, felices.


CAMINO DE ÁNGELES

Caminaré despacio en tu búsqueda
de puntillas te besaré en las noches
casi a gatas cubriré las ventanas.

Me sumergiré en tus sueños
para cuidarte en ellos
música suave, todo a media luz
yo velaré por ti,
te despertaré con cantos de sirenas
a punto de dormir.

Tu desayuno será lágrimas de ángeles
para untar, nubes esponjosas en miel.

Después, te llevaré a pasear
elegiré otro diferente de ayer
Pusimos muchas estrellas.


Quizás, sí, lo he pensado mejor
hoy eliges tú,
pero una cosa debes de conocer
llévame a mi niñez.


SOLEDAD TARDÍA

Caen las hojas de tus mejillas
en el bosque del olvido.

Suenan tus huesos por el tiempo
y tu voz se apaga en él.

Sueños que dejaron de soñar
y lutos negros delante y detrás.

Sopas suaves sin dietes
carnes desechas en cucharas.

Siestas sin querer salir
días sin poder dormir.

Olvidada aquí
sola en el sofá
sin muñecas, sin cacharos
sin pañales, ni pañuelos.

Dejaré la ventana abierta
quizás me llamen.



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