los 39 años de edad desapareció físicamente Ernesto Che Guevara. Hoy sus ideas revolucionarias no se olvidarán jamás, pues como
expresara el líder cubano Fidel Castro: "Nos dejó su pensamiento revolucionario, nos dejó sus virtudes revolucionarias, nos dejó su carácter, su voluntad, su tenacidad, su espíritu de trabajo. En una palabra, ¡su ejemplo! Y el ejemplo del Che debe ser un modelo para nuestro pueblo, el ejemplo del Che debe ser modelo ideal para nuestros pueblos."

Fidel Castro Ruz
18 de Octubre de 1967

 

Más que un homenaje al Che, enemigo de que le prodigaran honores, les brindamos informaciones básicas de su vida para quienes no alcanzaron
a verlo combatir con desprecio total ante el peligro, desde Alegría de Pío a Santa Clara, en Cuba y desde el Congo hasta Bolivia; tampoco fueron testigos de su andar sin descanso por cada rincón del país como constructor del futuro, bañado de pueblo y sudor, cincelando paciente al hombre del siglo XXI, al hombre amigo del hombre por el cual luchó.
Siempre se caracterizó por su carácter fuerte y decidido, amante de las distracciones sanas, la vida al aire libre, la lectura y el deporte. Su calibre se hace patente en todos los aspectos de su existencia. En la batalla contra el asma sale vencedor una y otra vez, por más que la enfermedad se empeñe en reducirlo. Y si otros jóvenes de su extracción social se conforman con un destino mediocre, acomodado o mercantilista, el joven Guevara opta por los caminos menos
fáciles y lo hace a plena conciencia. Hay muchísimas virtudes en el Che. En cada una de ellas encontramos, como es natural, educación, enseñanzas, lecciones para la vida. Hay una cualidad, sin embargo, que queremos destacar, pues ella es la que lo define como un hombre a imitar: su ejemplo personal.
Se ganó el cariño y la admiración sin límites de todos sus subordinados durante la guerra y no porque fuera un jefe complaciente y poco exigente. Todo lo contrario. Tuvo el respeto, la confianza e igualmente la admiración ilimitada de quienes compartieron con él las tareas de la edificación económica y no porque fuera un dirigente blandengue, perezoso o indolente. Todo lo contrario.
En el combate fue siempre el primero. Cuando pedían voluntarios para las misiones más difíciles y riesgosas, se podía contar con él. Numerosos episodios así lo atestiguan.
Como dirigente revolucionario se entregó por completo a organizar y desarrollar la economía socialista, asumió con
determinación las diferentes responsabilidades a él confiadas, de manera total, sin descanso. Hombre de voluntad espartana, convirtió la austeridad en norma de vida; del estudio y la superación hizo un culto; la defensa intransigente e inclaudicable de los intereses de la Revolución y el pueblo, la lealtad y confianza en Fidel, fueron para Che el primero de sus principios. Todo eso, y mucho más, lo convirtió en un ejemplo, en un modelo de hombre comunista, en alguien muy cercano y querido, a quien debemos aproximarnos de la única forma posible: esforzándonos en ser como él.

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«¡Serénese y apunte bien! ¡Va usted a matar a un hombre!»,
fue su última frase. Y el verdugo debió temblar en el último momento porque,
si algo quedó claro después de aquel disparo es que ¡El Che Vive!